Ghost in the Shell


Ambientada en el siglo xxi, Ghost in the Shell se presenta en una primera lectura como un thriller futurista de espionaje, al narrar las misiones de Motoko Kusanagi, la Mayor a cargo de las operaciones encubiertas de la Sección Policial de Seguridad Pública 9, o simplemente Sección 9, especializada en crímenes tecnológicos y cyber-terrorismo. La misma Kusanagi es un cyborg, poseyendo un cuerpo artificial, lo que le permite ser capaz de realizar hazañas sobrehumanas especialmente requeridas por su labor.

La ambientación de Ghost in the Shell es innegablemente ciberpunk, y recuerda a la famosa Trilogía del Sprawl de William Gibson. Sin embargo, a diferencia de Gibson, Shirow se interesa más en las consecuencias éticas y filosóficas de la popularización de la unión entre hombre y máquina, el desarrollo de la inteligencia artificial y una red de computadoras omnipresente, temas enfocados en especial a la identidad del ser humano y lo particular de su existencia.

Es así que en este futuro avanzado, la aplicación cotidiana de la tecnología cyborg y el perfeccionamiento de las inteligencias artificiales hace difusa la línea entre los seres vivos y las emulaciones, por ello es que lo único que valida a un ser vivo como un humano con derechos es la existencia de su ghost, un atributo del cerebro humano que es virtualmente etéreo y lo faculta para generar la auto-consciencia, emociones, individualidad y todos los aspectos que pueden ser calificados como la «personalidad» o «alma». El ghost de un individuo puede incluso ser removido parcial o totalmente del cerebro y trasladado a implantes o maquinaria, siendo aun así el individuo reconocido como tal mientras este elemento permanezca intacto. De esta forma, la narrativa presenta una problemática que engloba a todas las anteriores: cómo definir la identidad (ya sea de un individuo o de una máquina).


Ghost in the Shell, anime