La Isla de la Fantasía


En una compleja isla tropical de lujo el enigmático Sr. Roarke y su asistente Tattoo hacen que los sueños secretos de sus adinerados clientes se hagan realidad.

Roarke tiene un estricto código moral, pero siempre es benevolente. Por ejemplo, en una ocasión una niña pagó 10 dólares de su alcancía por su fantasía. Siempre trató de hacerles ver a sus invitados una importante lección de la vida a través de su deseo (aunque este fuera el último de su vida). Las fantasías a veces incluían un riesgo para la vida del visitante, pero siempre al final Roarke llegaba al rescate.

Salvo algunas ocasiones, nunca se permitía que los visitantes se quedaran en la isla una vez cumplidos sus deseos.

«Mis queridos huéspedes, soy su anfitrión el Sr. Roarke, bienvenidos a la isla de la fantasía».


La Isla de la Fantasía