Alicia en el país de las maravillas

En la orilla del río Támesis en Londres, Inglaterra, Alicia una niña ilusa y solitaria se aburre escuchando a su hermana mayor leer en voz alta un libro de historia sobre el descubrimiento de América y Cristóbal Colón. En ese momento, Alicia habla sobre su pequeño mundo, en el que los libros tienen dibujos solamente, lo que es tomado como una tontería por su hermana.

Alicia se siente en la necesidad de evadirse del aburrimiento y, de pronto, ve un conejo blanco que lleva un chaleco y un gran reloj de bolsillo. Ella lo persigue dentro de una madriguera, y cae en un agujero. Durante la caída ve pasar objetos cotidianos. En el fondo, ella sigue al conejo por una cámara grande, pero él se escapa a través de una puerta pequeña. El picaporte de la puerta sugiere que Alicia tome de una botella de marcado "bébeme". El contenido reduce a la niña a una pequeña fracción de su tamaño original. La puerta está cerrada, y la llave aparece en la mesa, que ella no puede alcanzar. El pomo de la puerta le muestra un cofre con una galleta marcada con un "cómeme". La galleta le hace crecer a tales dimensiones que su cabeza toca el techo. Alicia comienza a llorar y sus lágrimas inundan masivamente la habitación. El picaporte de la puerta señala que la botella "bébeme" todavía tiene un poco de líquido dentro, por lo que termina la última gota. Ella se vuelve tan pequeña que cae dentro de la botella. Tanto ella como la botella van a la deriva a través de la boca del ojo de la cerradura del picaporte de la puerta y sale al mar de lágrimas hecho por ella misma.

Ya en el País de las Maravillas, un mundo mágico muy extraño que viven animales que pueden hablar y habitantes locos pero amables y buenos, un Dodo llamado Mr. Dodo lidera un grupo de animales en una inútil carrera para secarse en medio del mar. Ya en tierra, Alicia se adentra en un bosque y encuentra a Tweedledum y Tweedledee, dos gordos hermanos gemelos que le cuentan la historia de "El señor Morsa y el Carpintero". Alicia, satisfecha con la historia, decide irse, pero Tweedledee y Tweedledum deciden contar otra historia, pero Alicia se escapa.

Alicia encuentra una casa, es la casa del Conejo Blanco, este la confunde con Mary Ann. Le ordena a Alicia buscar sus guantes. Dentro de la casa, Alicia come una galleta, que dice "Cómase una" o Cómeme". Ella se hace tan grande que se queda atrapada en el interior de la casa, con las piernas y brazos asomando por puertas y ventanas. Vuelve a aparecer Mr. Dodo, y después la lagartija deshollinadora Bill, que intentan sacar a la niña a través de la chimenea, pero ante el primer fracaso, a Dodo se le ocurre quemar la casa. Alicia se come una zanahoria en el jardín y se reduce a tres pulgadas de alto con lo que escapa y va tras el conejo, pero ahora es tan pequeña que no logra seguirlo.

Ahora Alicia deambula por un jardín de flores gigantes que hablan y que en un primer momento la reciben con una canción, pero luego la preguntan sobre su origen y acaban despreciándola por falta de linaje, así pues Alicia se va.

Encuentra un rastro de humo de colores, que le lleva a hablar con el Señor Don oruga, que fuma; esta se convierte en una mariposa, aunque no antes de dar su consejo secreto sobre la seta en la que está sentado, explicándole que un lado la hará crecer y el otro la hará reducir. Alicia saca dos piezas y mordisquea alternativamente una, y la hace crecer a grandes dimensiones, lo que provoca que un pájaro la confunda con una serpiente, dándose cuenta que el lado que comió la hace crecer, y por el otro la disminuye, come de ese lado, y se reduce nuevamente al tamaño pequeño, lame el trozo de la seta que la hace crecer, hasta que finalmente se vuelve a su tamaño normal y guarda los pedazos en el bolsillo del delantal.

En el bosque hay decenas de señales y Alicia no cuál seguir, Alicia se topa con el gato de Cheshire (gato Risón en Hispanoamérica), un gato con sonrisa inquietante que puede hipnotizar y también puede desaparecer y reaparecer a voluntad, le indica por dónde fue el conejo blanco y le dirige al jardín de la Liebre de Marzo, que está celebrando su fiesta de "no cumpleaños" junto con el Sombrerero Loco y el Lirón. Alicia, tras sufrir la excentricidad y rudeza de estos personajes, vuelve a aparecer el conejo blanco, pero los anfitriones lo expulsan. Alicia, que trata de seguirlo una vez más, se pierde, entre las criaturas extrañas del bosque Tulgey, y finalmente se rinde y desea regresar a casa, abandonando su búsqueda del conejo blanco. El gato de Cheshire vuelve a aparecer, hace mención a la Reina de Corazones y le muestra el camino a su reino en el País de las Maravillas.

En el laberinto de setos del jardín, Alicia pregunta a algunas cartas que pintan de rojo las rosas blancas. Entonces el Conejo Blanco anuncia la llegada de la Reina de Corazones, el Rey de Corazones, y un ejército de cartas, la Reina ve las rosas blancas pintadas de rojo y pide que envíen a los culpables a debollar. La Reina invita a Alicia a un extraño juego de croquet en que unos flamencos son utilizados como mazos, erizos como pelotas, y soldados de la baraja como arcos. La Reina gana debido a que los soldados cambian su posición para favorecer que el erizo pase por debajo de si, y Alicia tiene problemas con su mazo-flamenco y los soldados evitan que el erizo pase bajo ellos. En ese momento aparece el gato de Cheshire, que provoca una burla a la Reina y esta cree culpable a Alicia y la ordena debollar. El Rey propone que Alicia sea sometida al juicio en su lugar. En el juicio, en presencia de la corte real de la Reina y del Rey, este pide la comprecencia de testigos, apareciendo la liebre, el sombrerero y el lirón, que causan un gran alboroto, empeorando la situación de Alicia. Entonces se acurda de los dos pedazos de seta y se los come, lo que la hace crecer a proporciones gigantescas. Con este tamaño, Alicia regaña a la Reina aterrorizada por su comportamiento temerario, pero luego empieza muy pronto a retroceder a un tamaño normal, lo que vuelve a dar valor a la reina y la condena a "¡Que le corten la cabeza!". Todos los guardias de la Reina la persiguen pero la persecución se torna una locura, donde vuelve a encontrarse con otros personajes de este extraño viaje.

El humo de la oruja crea un pasadizo donde Alicia vuelve a encontrarse con el picaporte parlanchín de la pequeña puerta, que le dice a Alicia que él todavía está cerrado y que ella ya está afuera. Mirando a través de la cerradura, Alicia se ve a sí misma durmiendo junto con el árbol. Mientras la Reina y el Rey se acerca para matarla, ella grita, "¡Alicia, Alicia!" a sí misma, que duerme, hasta que despierta del sueño y oye la voz de su hermana, que le pide a Alicia que recite la lección. Alicia se acuerda de lo que le dijo el Señor Don Oruga, pero su hermana no comprende de lo que Alicia habla, y desiste dando por concluida la jornada y volviendo a casa por ser ya la hora de merendar.