Querida, nos hemos encogido

Ocho años después de los acontecimientos de la película anterior (Querida, agrandé al niño), Adam de diez años sólo quiere ser un chico normal e ir a un campamento de béisbol. Aun así, su interés en deportes parece casi alienígena para Wayne, cuando Amy y Nick, ahora adultos, son una actriz y un genio respectivamente, a pesar de que Diane es más comprensiva. Wayne ha empezado su laboratorio propio, "Laboratorios Szalinski", con su hermano, Gordon. Un día, reciben boletos para presenciar el aterrizaje de un transbordador espacial, pero Diane le recuerda que tiene que cuidar a Adam y sus primos, Jenny y Mitch, mientras ella y Patti se van de vacaciones. También le recuerda deshacerse de su escultura Tiki, aunque él considere que es un talismán de buena suerte.

Después de que Diane y Patti salen, Wayne y Gordon tienen planeadas actividades que aburren a los niños. Wayne les envía a la tienda, pero le dice a Gordon que es un truco para hacer que se fueran el tiempo suficiente para que pueda utilizar su máquina de reducción para encoger el Tiki-Hombre sin el conocimiento de Diane, cuando ella y el FDA le advirtieron que nunca lo volviera a utilizar debido al incidente con Adam en Las Vegas, y sin el riesgo de encoger involuntariamente a los niños (a pesar de que la máquina ahora funciona con un botón en vez de al azar como antes), se disponen a encoger el Tiki-Hombre. Aun así, después de que despreocupadamente no lo apagaron inmediatamente después de que tienen éxito, Wayne y Gordon están encogidos cuando una pelota de billar cae encima del botón de activar, mientras están buscando el Tiki Hombre. Entretanto, Patti se da cuenta de que olvidó dejarle a Mitch la medicina para su deficiencia de potasio, y regresan.

Esperando coger a Wayne y Gordon por sorpresa, ellas suben hasta el ático sólo para ser encogidas cuándo otra pelota de billar cae sobre el botón de activar.