Un cuento americano

La familia ruso-judía Ratonovitz celebra la fiesta de Janucá. Durante la celebración, el pequeño Fievel recibe como regalo de Papa una boina azul, aunque le queda un poco grande, mientras que su hermana mayor Tanya recibe una bandana tradicional. Papa les habla sobre América (Estados Unidos), una tierra ideal donde supuestamente no hay gatos. La celebración se interrumpe debido a una carga de cosacos que ataca la villa junto con feroces gatos. Pese a su tamaño, Fievel sale a enfrentarlos, siendo perseguido por estos. Luego de una breve persecución, Fievel resulta ileso. Debido al ataque, la casa de los Mousekevitz, y el de otras familias, son destruidas.

La familia se traslada a Hamburgo para abordar un barco que los llevará a América. Los demás ratones viajan con la ilusión de iniciar una nueva vida. De pronto se produce una fuerte tormenta que casi lleva el barco a la deriva, pero Fievel cae al mar y su rastro se pierde. El barco arriba a Nueva York y todos los ratones son registrados por las autoridades locales. Papa, con mucha tristeza, omite el nombre de Fievel, creyéndolo muerto.

No obstante, Fievel sobrevive en el mar flotando dentro de una botella y es rescatado por Henri, un palomo francés, quien lo acoge en el interior de la Estatua de la Libertad en plena construcción. Fievel se angustia por haberse separado de su familia, pero Henri lo anima a ir a la ciudad con la misión de encontrarla.